Expectativas Frustradas

En estos días tuve que hacer un rápido viaje al Cuartel Internacional del Ejército de Salvación, volé desde Santiago a Londres haciendo escala en la ciudad de Madrid, y para el regreso volví por el mismo camino. Yo sabía que iba ser un viaje un poco extenuante pues salía un sábado para volver el miércoles siguiente, pero la realidad fue aún peor. A la media noche de miércoles mientras hacíamos la conexión de vuelta en Madrid, luego de dos horas de haber embarcado, el capitán pidió a todos los pasajeros bajar, pues el avión tenía una falla técnica y necesitaba ser arreglado.


Salí de la aeronave un tanto enojado, además de cansado, mi frustración aumentó aún más cuando supe que teníamos que pasar la noche entera en el aeropuerto, y así poder continuar el viaje únicamente la tarde del jueves. Pasé dieciséis largas horas en el aeropuerto quedándome exhausto e inconforme por no haber continuado mi viaje.


Las expectativas frustradas nos incomodan sobremanera. Cuando no conseguimos algo que deseamos mucho nos sentimos fracasados y derrotados. Eso sucede no solo en el ámbito académico y profesional sino también en el ámbito personal y privado. Quizás el no lograr el diploma que pretendíamos, el salario que aspirábamos, o conquistar esa persona amada que soñábamos.


La verdad es que el retraso de mi vuelo no fue tan malo como inicialmente me pareció, mucho peor habría sido seguir en un vuelo que partiera puntualmente pero con una falla técnica, pues la aeronave podría haber caído y eso si habría sido catastrófico.


Una pausa en nuestro progreso no significa necesariamente derrota o fracaso, puede significar un intervalo para redefinir estrategias y re-planificar la mejor ruta a seguir. Un tiempo para percibir que a pesar de nuestras expectativas frustradas, Dios está de hecho con nosotros y sus ángeles de verdad están a nuestro alrededor protegiéndonos del mal y el peligro. Al final, lo más importante que partir puntualmente era llegar a casa.


  • ¿Cuáles retrasos has vivido en tu caminata de vida?

  • ¿Cómo puedes ver la mano de Dios en estas demoras que viviste?


(Aparentes frustraciones, Habacuc 3:17-18 – Cuidado del ángel, Salmo 34:7:8)

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About me

Since 1983 I’ve been a Salvation Army officer where by God’s grace I’ve had the opportunity to serve in pastoral, administrative and leadership positions in South America, Europe and Africa.

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