Tragedia prevista


Durante estos días, una triste noticia de la prensa fue el desastre provocado por el rompimiento del dique de una represa de residuos de mineral de fierro en la ciudad de Brumadinho en Minas Gerais, Brasil. El rompimiento de la barrera ocasionó un aluvión de lama tóxica tragando todo en su camino, matando más de 300 personas además de causar daño ambiental.


Las familias de las víctimas, los moradores de la ciudad y la sociedad en general están ahora indignados y preguntan: ¿Cómo puede una de las más grandes minerías del mundo, con ganancias anuales multimillonarias, tener una gestión de riesgo tan fallida, permitiendo la existencia de grietas en diques construidos con tecnología obsoleta sin tomar las debidas precauciones? La gente está enojada pues piensa que esa tragedia podría haber sido evitada.


Esa misma indignación deberíamos tener en relación a nuestros asuntos personales y espirituales, y aprender que es mejor prevenir que remediar. La palabra de Dios está llena de alertas acerca de nuestra pasividad con nuestros propios errores. ¿Cómo podemos nosotros mantenernos indiferentes a las alertas de Dios en su Palabra a pesar de las consecuencias trágicas anunciadas? No podemos continuar e ignorar las alertas divinas como si el riesgo no existiera.


La palabra de Dios enseña que el pecado trae consecuencias nefastas a nosotros y también a nuestra familia, además enseña que la obediencia a Dios resulta en bendiciones maravillosas para nosotros y los nuestros. Tal conocimiento debería motivarnos a estudiar y seguir la biblia con máxima atención para evitar las trampas de la vida y disfrutar lo bueno que ella nos ofrece.


Antes de ser tragados por la lama pecaminosa, haríamos bien en atender el consejo bíblico y alejarnos de las prácticas tóxicas del pecado. Corramos para un lugar seguro, corramos para la presencia del Dios eterno, junto a él no hay riesgo alguno.


  • ¿Cómo tus errores personales han afectado tu vida?

  • ¿Cómo escapas de la lama pecaminosa?


(El resultado de la obediencia, Deuteronomio 28:1-2 – La consecuencia de la desobediencia, Deuteronomio 28:15)


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Since 1983 I’ve been a Salvation Army officer where by God’s grace I’ve had the opportunity to serve in pastoral, administrative and leadership positions in South America, Europe and Africa.

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