Opresión Disfrazada


Cuando era niño, en una de nuestras vacaciones fuimos a los Estados Unidos y ahí conocí los trineos de nieve. Me encantaba bajar los cerros resbalando con esa plancha. La primera vez, mi primo cargó el trineo hasta arriba del cerro y me enseñó como bajar, pero después me dijo ahora que aprendiste, carga tu propio trineo para subir y después aprovecha la bajada.


De pronto aprendí lo que los niños del norte ya sabían, bajar el cerro resbalando con el trineo, era muy placentero pero subirlo cargando esa plancha era muy agotador. Aprendí también que para tener el gozo de bajar deslizando tenía que aceptar el peso de subir esforzándome.


En la esfera de los derechos y deberes, el mismo principio permanece. Los beneficios por recibir requieren las obligaciones por asumir. Los derechos nos otorgan muchos beneficios pero los deberes nos imponen muchas obligaciones. Gran parte de la dificultad del mundo es que algunos les interesan los derechos sin deberes y a otros les imponen los deberes sin derechos.


La Biblia enseña que en el Edén por consecuencia del pecado, Dios ordenó que el hombre comiese su pan de su propio sudor. Comer sin sudar o sudar sin comer es contrario a la ordenanza divina. Como cristianos no podemos aceptar tendencias que aumenten las facilidades de unos en consecuencia del crecimiento de la dificultad de otros.


No podemos cerrar los ojos para la triste realidad que demasiadas personas aún viven en pobreza extrema y muchos son víctimas de la esclavitud moderna. Varias son las causas por detrás de ese retrato tan sombrío, pero en la raíz de todas ellas está el hecho que muchos comen del sudor ajeno.

Que tremenda lección aprendemos de la iglesia primitiva, donde todos vivían en común y compartían sus perteneces.


  • ¿Cuáles derechos y deberes crees tú que debes tener?

  • ¿Cómo contribuir para que todos trabajen y coman en tu comunidad?


(Sudar para comer, Génesis 3:17-19 – No comer sin sudar, 2 Tesalonicenses 3:10-11)


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About me

Since 1983 I’ve been a Salvation Army officer where by God’s grace I’ve had the opportunity to serve in pastoral, administrative and leadership positions in South America, Europe and Africa.

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