La madrasta de Blancanieves y nosotros


Interesante que existe un paralelo entre el espejo mágico del cuento de hadas de Blancanieves y las sagradas Escrituras Bíblicas. En el cuento, el espejo siempre respondía a la madrasta de Blancanieves con la pura verdad y es así como la Biblia contesta cada una de nuestras indagaciones.


Queriendo saber si había alguien más bella que ella, La madrasta de Blancanieves siempre preguntaba a su espejo: ¿Espejo mío existe alguien más hermosa que yo? Cuando el espejo, que siempre le contestaba favorablemente le respondió que Blancanieves la había sobrepasado, ella quedó enojada y quiso matarla.


Mi relación con el espejo no ha sido tan drástica, pero recuerdo que cuando yo era adolescente quedé muy contento cuando el espejo reveló los primeros hilos de barba que empezaban a crecer en mi cara. ¡Qué alegría!, significaba que yo me estaba tornando un hombre. Años más tarde ya no fue con la misma alegría que vi el espejo revelar los primeros hilos blancos en mi barba, pues significaban ahora que el hombre estaba quedando viejo.


Más que un espejo que puede revelar nuestro aspecto exterior, la Biblia tiene la capacidad de revelar quien somos por dentro, puede revelar la circunstancia de nuestra alma. Cuando leemos y meditamos en las Sagradas Escrituras, ella nos revela la realidad de nuestra situación exponiendo las intenciones de nuestro corazón. Delante de ella no hay como esconder nuestras imperfecciones.


Diferente del espejo de la madrasta de Blancanieves, el espejo divino más que revelar nuestra real situación, revela qué debemos hacer para lidiar con nuestra realidad para mejorarla. Diferente de la madrasta, no necesitamos rechazar la verdad revelada, pero podemos seguir sus orientaciones sabiendo que el Padre Celestial siempre tiene lo mejor para nosotros. Vale la pena mirar ese espejo y reaccionar a lo que él revela.


  • ¿Qué ha revelado el espejo sobre tu apariencia?

  • ¿Qué ha revelado la biblia sobre tu persona?

(La Palabra de Dios como espejo, Santiago 1:23-24 – La Palabra de Dios como espada, Hebreos 4:12)


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Since 1983 I’ve been a Salvation Army officer where by God’s grace I’ve had the opportunity to serve in pastoral, administrative and leadership positions in South America, Europe and Africa.

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